Las obras de cloacas y agua corriente que se vienen desarrollando desataron una vieja polémica relacionada con la cooperativa que presta el servicio de agua corriente en Parque Quirno: Cooparqui.

Entidad que brinda dicho servicio a unos 4.800 frentistas, quienes desde hace casi tres años reciben agua con altos contenidos de nitratos, por lo cual no es apta para el consumo de lactantes ni embarazadas.
La polémica recrudeció ante la denuncia efectuada por un grupo de vecinos del barrio a través del programa Telenoche, que se emitió recientemente, donde se reclamó por “el agua contaminada con nitratos” que distribuye la cooperativa. Ricardo Pastor, presidente de Cooparqui, salió al cruce de la misma y a su vez denunció públicamente al Municipio por no autorizar la obra que permitiría realizar nuevas perforaciones para extraer agua sin nitratos y distribuirla a través de la red.
Nitratos
Los altos niveles de nitratos en las aguas de Parque Quirno comenzaron a verificarse en 2005, cuando –según indicó Pastor– el Municipio autorizó la utilización del hoy prohibido sistema de inyección de líquidos cloacales al suelo, tanto familiar como industrialmente. Como se recordará, con este sistema se intentaba dejar sin uso los pozos ciegos y consistía en bombas que a través de agujas inyectaban los deshechos cloacales al suelo y eventualmente a las napas, provocando una fuerte contaminación.
Aunque su uso fue prohibido poco tiempo después de ser autorizado por el gobierno municipal, se cree que todavía hoy muchas familias, comercios e industrias que continúan con su utilización clandestina, ante la falta de control sobre las bombas instaladas antes de su prohibición definitiva.
“Durante 2005 la Municipalidad permitió a los vecinos inyectar líquidos cloacales en las napas de agua –dijo Pastor–, lo que provocó una fuerte contaminación de las mismas. Así se entiende cómo la irresponsabilidad de terceros perjudica a toda la comunidad, y así se entiende también cómo se elevaron desde ese año los niveles de nitratos de nuestra agua corriente”.
Para verificar sus dichos, el titular de Cooparqui exhibe los análisis del agua corriente desde 2001 a 2004, con niveles que van desde 1,7 miligramos por litro hasta 11 miligramos por litro, cuando el máximo permitido por la reglamentación vigente es de 45 mg/lt., y cómo en 2005 esos niveles ascienden a 102/105 miligramos por litro de agua y en 2006 a 84/105 mg/lt.
Pozos nuevos
En vista de esos análisis, Pastor explicó que durante 2006 –mientras se distribuían y aún distribuyen bidones de agua potable a usuarios con lactantes y embarazadas– la cooperativa inició la exploración de nuevos pozos donde se pudiera extraer agua con bajo contenido en nitratos. “Desde mayo de ese año tenemos la solución al problema, ya que se hicieron diferentes pozos con niveles muy bajos de nitratos y sarro. Solicitamos permiso de obra a la Municipalidad y así solicitar electricidad a Edenor para que comiencen a funcionar las bombas, pero el permiso nunca apareció”, aseguró Pastor. Solicitud efectuada en varias oportunidades hasta el 18 de abril pasado, y en todas ellas denegada por las autoridades municipales.
Los análisis químicos del agua extraída de los nuevos pozos, indican niveles de nitratos de 20 miligramos por litro, y su distribución a través de la red permitiría entonces bajar los niveles generales a los aceptados por el Código Alimentario Nacional, que como se dijo pone un tope en los 45 mg/lt. Sin embargo, al no obtener del Municipio el permiso de obra, dichos pozos no pueden funcionar. “En la práctica, la Municipalidad de Hurlingham no quiere la solución”, aseveró Pastor.
El cooperativista intuye que, con ello, el Municipio pretende que la explotación del servicio en Quirno lo haga AySA, quedándose también con la red construida y sostenida por los vecinos del barrio desde hace más de treinta años, cuando fueron los primeros hurlinguenses en tener agua corriente.












